lunes, 9 de diciembre de 2013

El dolor está vacío

Observo como el silencio se cuela en cada trocito de mi alrededor. Las palabras no salen de mi boca, quizá porque no quiero que salgan, quizá porque tampoco quiero escuchar las palabras de los demás.  Me pierdo en cualquier punto fijo sin pensar realmente en nada. Al parecer mi cabeza tampoco se acuerda de como se forman las palabras.

No sé por qué todavía espero que las cosas sean diferentes cuando está claro que nada va a cambiar. 
Revivo la misma realidad una y otra vez, me sé todo ya de memoria, es como estar repitiendo constantemente el mismo día, me acuerdo de cada detalle y las sensaciones se magnifican y duele como sí me estuviesen marcando con acero incandescente. Aún así parece que ha pasado media vida desde que fuimos felices. No sé si me acuerdo de cómo era sentirse feliz. 

Antes me preguntaba por qué los demás no veían las cosas igual que yo, pero ya no lo hago, y es que la respuesta es siempre la misma, a ellos no les ha pasado nada. 

Puede que lo que quiera es que pase el tiempo, caminar sola por una calle despejada, con el frío de compañero y mi propio cerebro como equipaje que perder en cualquier estación. Vivir lejos de la realidad, construir un mundo para mi, de mentira, en el que ser otra persona con otra historia. Pero en el fondo sé que tengo que seguir aquí, afrontar lo que soy y lo que tengo, intentar reconstruir el corazón que ya no encuentro dentro de mi pecho, limpiar mis ojos, vivir. Por ti y por las dos hostias que me darías si no lo hiciese. 

Pero es que duele papá. Duele echarte de menos. Duele que no estés.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Vuelve

Es como si nos hubiesen quitado el escudo que nos protegía y nos hemos quedado a la intemperie, expuestas a un millón de problemas que se pelean casi por venir. 

Nos están dando hostias por todos lados papá. Por todos. Nunca nada nos había salido tan mal y mira que hemos hecho mal muchas cosas. Me cago en el número 13, en el día que empezamos este año y en todo. En todo. Ojalá los mayas no se hubiesen equivocado y el mundo se hubiese acabado aquel día de diciembre. 

Me haces falta papá. No me gusta reconocerlo pero estoy cagada de miedo porque no sé que es lo que va a venir. No quiero saber qué más nos puede pasar. Toco madera ya a todas horas. Me siento como una niña pequeña a la que no le sale nada bien. Ojalá estuvieses para espantar los monstruos, como siempre has hecho. 

Por qué no vuelves? Dónde estás? Quiero verte. Te necesitamos aquí ahora, todas, para que nos cuides, porque siempre has sido tú el que nos cuidabas. Parece que nadamos a la deriva porque nos hemos quedado sin ancla y no te puedes imaginar lo que eso asusta. Nadie se da cuenta pero no estoy bien papá. No estoy nada bien sin ti. No estamos nada bien sin ti. Hacemos teatro todos los días y lo peor es que la gente se cree de verdad la función. Nos estamos perdiendo. Necesito que nos salves. Tata necesita que la cuides y mamá también. Tendrías que estar aquí y darle unas buenas hostias a más de uno que se las merece. 

Vuelve por favor. La vida sin ti no nos gusta. 

sábado, 31 de agosto de 2013

Tres meses

Hace tres meses que te busco y me pregunto dónde estás y solo te encuentro en sueños en los que me sonríes con esa dentadura que tiene un diente más entre los paletos mientras el lunar azul de tu mejilla sube al compás de la carcajada entrecortada que siempre has tenido y te arreglas el bigote con los dedos índice y pulgar y te sacas el pelo rizado del cuello de la camisa vaquera y me llamas cambiando el orden de algunas letras de mi nombre, como siempre, y todo parece estar bien. La mayor parte de las veces te busco en aquel sitio que compartimos cada año, yo creo que eran las semanas en las que más nos queríamos y más nos uníamos y más amigos nos hacíamos, sintiéndonos libres, con la fría brisa de cara y el cálido sol a la espalda. En realidad no importa el cómo ni el dónde, el sueño siempre acaba cuando te abrazo y te llevas todos mis miedos y problemas con tu olor, ese que ya sólo huelo en la ropa que yo misma llevo.  

Ojalá estuvieses aquí.

No soy capaz de separarme de tu reloj. 


jueves, 27 de junio de 2013

Me he perdido.

Es como si se hubiese parado el tiempo y solo escucho los latidos de mi corazón, cada vez más alto, cada vez más rápido, cada vez más irregulares. El mundo está girando y yo no giro con él, estoy aquí, parada, mirando como todos giran, como todos siguen con sus vidas y yo me pregunto que estoy haciendo, qué me está pasando. Quiero que el mundo se pare porque yo no soy capaz de girar. En cada bien escondo un mal, es esa sensación de gritar y no ser escuchado, como en esos sueños en los que corres detrás de alguien y nunca lo alcanzas. Y las lágrimas cada vez son más y la ducha ya no tapa su ruido y la cama ya no esconde su rastro. Mi mundo se está derrumbando y haría lo que fuera para volver atrás, para construirlo otra vez tal y como era. Me siento sola en medio de la gente, ya nada me llena, ya nada me importa ni me sorprende ni me da una pizca de felicidad. Parece que no me doy cuenta que la gente no piensa como yo, no actúa como yo, no se dan cuenta de que estoy mal si no lo digo. Igual aquellos que creía que me conocían no lo hacen, no lo hacen para nada. Y eso es lo que más duele. 

Y te quiero aquí conmigo, porque sabrías que decirme, que hacer para que dejase de llorar, pero eso es un imposible que no va a llegar nunca. Ahora traspaso la pantalla siempre que hay deporte, ya no es lo mismo, ya casi ni me gusta. Y las canciones hacen eco y no soy capaz de escucharlas enteras, siempre me acabo perdiendo en mi misma. Y las fotos se vuelven borrosas y los silencios más nítidos. No ha pasado ni un mes y todavía al oír el garaje me da la sensación de que vas a aparecer por la puerta de casa, incluso me parece escuchar tus llaves y sería capaz de ver minuto tras minuto todas tus fotos y escuchar las grabaciones de voz que un día me mandaste, para que no se me olvide tu voz y no se me olvide tu risa. A lo largo del día escucho tantas cosas que me gustaría contarte, hay tanto que podría preguntarte... 

Me duele el corazón, lo tengo roto. No me reconozco en el espejo, estoy vacía, no tengo ni aire dentro, no me hace falta ni respirar, no tengo hambre, pero siento que voy a vomitar a todas horas, no tengo sueño, no duermo, no quiero dormir, pero estoy cansada. No somos nadie. Me da tanto asco la vida que no soporto el sol ni el aire, ni el calor, ni la gente que se ríe, ni los que lloran por nada. 

No me soporto a mi misma... 


domingo, 2 de junio de 2013

El orden del desorden.

Me gustaría ser capaz de decir todo lo que quiero decir de forma ordenada y coherente, pero las palabras ahora son más mudas que antes, hay más caos en mi cabeza y más lágrimas silenciosas en mi estómago. 

Esto es algo que tenía que pasar y no me siento culpable por decir que quería que pasase ya, no hubiésemos aguantado ninguno otros mil meses más así, sin poder hacer nada más que prolongar. Pero es imposible no acordarme de cómo era todo antes de esto. Y te echo de menos papá. 

Te echo de menos porque no solo eras mi padre, ni mi profesor del instituto. Llegaste a ser mi amigo y mi enemigo a la vez, mi compañero de sofá siempre que había algún deporte, siempre discutiendo, como el perro y el gato, pero enfados de nada más que 5 minutos, luego todo volvía  a la normalidad y seguíamos hablando de los fichajes del próximo año del Barcelona. Te echo de menos porque recuerdo los planes que hacíamos, cómo yo soñaba despierta y te lo contaba y sonreías, todavía no sé muy bien si era orgullo o te reías de mí, "ahí voy a trabajar yo" "cuando trabaje en el COE te traeré ropa fea de esa" "te llevaré a Aspen". Te echo de menos porque hay cosas que no sé a quién contárselas, porque eran las típicas que te contaba a ti y como una tonta pienso "ay...voy a contárselo a papá" y luego se me borra la sonrisa y me doy cuenta de que no puedo, ya no. Te echo de menos porque llenabas todo, te expandías como el universo, de forma constante y eras incapaz de estar callado y quieto durante más de 5 minutos y si alguna vez no se podía salir de casa, porque llovía por ejemplo, ya estabas llamándome cuando te aburrías solo para contarme una estupidez que no tenía nada de importancia, porque no soportabas estar solo. Te echo de menos porque ahora me acuerdo de las cosas que me dijiste y me hacen derramar lágrimas de felicidad y es que sabías dar los mejores consejos o al menos a mí me lo parecía, me acuerdo de las pistas que bajamos juntos, "tú delante" decías y al final siempre me adelantabas en los últimos 20 metros, de lo imposible que era ir de compras contigo, de los viajes en coche hacia el instituto, de la canción que siempre escuchábamos para volver a casa... 

Me siento orgullosa de ser tu hija, de que tanta gente haya ido a decirte adiós porque eso quiere decir que para todos eres tan importante como para nosotras, de las palabras que te dedican los que te conocen, de lo enorme persona que eras. Orgullosa de que hayas sido tan fuerte hasta el final, un héroe hasta el final... Estoy orgullosa y feliz, de la despedida que te hemos dado, de haber sido lo suficientemente valiente como para hablar delante de todos y guardar el llanto para luego, te habría encantado oírlo todo, a ti  que te gustaba ser el mejor en todo, con una despedida tan original... 

Te echo de menos papá. Y esto no se me va a pasar, porque quiero recordarte todos los días de mi vida, quiero oler tu colonia todos los días de mi vida y ver la hora en tu reloj todos los días de mi vida. 

Te quiero papá. Y por ti, voy a seguir, a jugar hasta el final, a llegar a lo más alto. Voy a ser como tú. 

Gracias papá, por enseñarme tanto de la vida. 

miércoles, 29 de mayo de 2013

No duermo. No quiero.

El otro día oí que soñar despierta es bueno. No sé si por movidas de la imaginación. Algo así. Yo antes soñaba muchísimo despierta, no hacía falta ni que me quedase mirando a un punto fijo, era por ejemplo, ponerme una canción y ya estaba fantaseando, me adentraba en otro mundo en el que todo era mejor y las cosas eran más fáciles. 
Ahora ya no sueño despierta. Los sueños ya no son sueños. Ahora tengo pesadillas despierta. Son pesadillas que dan miedo, mucho, demasiado, son pesadillas que nacen en la cabeza y viven en el estómago, haciendo presión, quemando cada espacio. 

Lo peor de mis pesadillas despierta es que probablemente, al contrario de los sueños, se harán realidad. 

lunes, 27 de mayo de 2013

Mentes atrofiadas, corazones acelerados.

Yo creo que todas las personas tienen un héroe. Esos héroes pueden ser superheroes o superheroinas, depende de la preferencia de cada uno, Batman, el Capitán América, La mujer maravilla... cualquier persona con un traje de colorines que pueda volar, tenga superfuerza o se cuelgue de los edificios con telarañas. Pueden ser ídolos a los que confundimos con héroes, personas que admiramos por su filosofía o por las letras que escriben, incluso por los records que baten, un John Lennon o una Marlene Ottey. 

Mi superheroe eres tú, supongo que siempre lo había sabido, pero hoy he sido más consciente de ello. Eres mi héroe, lo eres porque eres más fuerte de lo que yo pensaba, estás jugando todas tus cartas, incluso las que no tienes, estás sacándote los ases de la manga, rompiendo esquemas y haciéndote notar, como haces siempre, en cada cosa, estás destinado a seguir adelante, porque no te has rendido nunca. Por eso eres mi héroe, por eso hablo de ti a todas horas y sonrío siempre que te veo. 

No importa el tiempo que pase porque siempre va a ser así, aunque inventen cuatrocientos cincuenta y dos supermanes nuevos que tengan visión de rayos X y una capa de invisibilidad. Nunca vas a dejar de ser mi superheroe y si tu no puedes, ya salvaré el mundo yo por ti. 

Si tu eres Batman, yo soy Robin... 

jueves, 23 de mayo de 2013

El mundo me da tregua hoy.

Es increíble como una conversación con alguien que no te conoce casi de nada puede cambiarte la forma de pensar por completo. Envidio muchísimo a todas aquellas personas  que saben exactamente cómo utilizar las palabras, en el momento justo, cuando más las necesitas y parece que ni siquiera se lo proponen, que les sale solo, que no piensan lo que dicen, pero aciertan de lleno. 

Hoy he llorado y hace mucho que no lo hacía de verdad, y el nudo de la garganta se ha ido deshaciendo poco a poco, como los copos de nieve cuando entran en contacto con la piel. Igual es verdad eso que dicen las madres que llorar siempre es bueno. Es la primera vez que lloro delante de un "semi - desconocido" y no me ha importado y me he sentido hasta bien, capaz de quitarme la coraza y expresar con todas las letras todo lo que me da miedo. Creo que es más fácil llorar si sabes que la persona que te ve no te va a juzgar, ni una pizca, y que te entiende de verdad, desde la primera frase hasta la última, desde la primera lágrima, hasta la última. 

Y después de llorar he sonreído y hace mucho que no lo hacía de verdad y he empezado a cambiar mi punto de vista sobre todas las cosas y a sentirme mejor conmigo misma y a borrar la culpabilidad que habitaba en mí, aunque todavía no sé si del todo. 

Me he pasado toda la tarde eufórica, con esa sensación en el estómago de que hoy todo sale  bien y es como cuando quieres gritar en una biblioteca o te montas una y otra vez en una montaña rusa, y hace mucho que no me sentía así, ya casi no lo recordaba. Y he hecho mil y una bromas, como las hacía antes a todas horas, y os he visto reír y me he sentido mejor que nunca, porque ahora las más pequeñas cosas me completan. 

He visto/leído/oído cosas feas también, pero no me han importado, hoy no, hoy soy tan alta como un rascacielos, parece que rozo las nubes con la punta de los dedos y por eso no existe nada que hoy pueda derrumbarme, hoy soy tan fuerte como un diamante. 

Y ahora recuerdo lo mejor que me han dicho en todo el día y me siento como a una niña cuando le dan un caramelo y río, lloro y me siento eufórica a la vez. Y me gusta. Y lo único que me sale es dar las gracias. 

- Tengo miedo al estar siendo tan fuerte, luego hundirme 
- No te vas a hundir, esto te va a hacer mejor. Ya te está haciendo mejor.  

lunes, 20 de mayo de 2013

All in en la vida.

Decidme que la vida no es como una partida de poker. Si no arriesgas no ganas. Puedes arriesgar todo lo que tienes y quedarte sin nada o puede que te salga bien y acabes con el doble... También están aquellas personas que hacen trampas y consiguen lo que quieren, pero al final es un efecto boomerang y se vuelve todo en su contra. 
La vida es igual, nos dedicamos a buscar la felicidad y para ello, es otra vez lo mismo, si no arriesgas no ganas, no te sirve de nada quedarte quieto, hay que moverse, poner todo el empeño del mundo en ganar porque si das las cosas por perdidas está claro que las vas a perder. En la vida no puedes hacer trampas, si las haces no creo que se pueda llegar a ser feliz nunca, ni siquiera la persona más cruel del mundo, eso se ve en las películas, siempre hay algo que le persigue y no le deja ser feliz. 

Este all in en la vida me está agotando día tras día. Creo que he llegado a la conclusión de que es porque estoy haciendo all in por mí y all in por tí. Me agota tener que sonreír día tras día, reírme de cosas imbéciles que la mayoría no tienen gracia, hablar de temas que antes nos interesaban y ahora nos dan casi igual, ir a clases absurdas en las que no hago nada todos los días y pretender que todo me va bien. Todo lo hago por ti  porque quiero que consigas tu felicidad, porque quiero conseguir mi felicidad y que tu la veas, aunque luego se desmorone toda, pero quiero estar feliz a tu lado, por eso no me importa estar agotada, no me importa que se me acabe la energía y caminar como un auténtico zombie cuando tú no estás. No me importa porque te quiero. 

No sé como va a acabar porque me está pareciendo la partida de poker más larga de toda la historia, pero estoy arriesgando y nadie nos ha dicho que no podamos ganar, así que por favor, no te rindas, no cedas. 

Sigue jugando porque lo imposible solo tarda un poco más...

domingo, 19 de mayo de 2013

He cambiado...

Hola es una buena forma para empezar a hablar ¿no? Supongo que sí, nunca he tenido muy claro como hay que hacer todas las cosas, me gusta ir a contracorriente y lo suelo hacer demasiado, me doy cuenta todos los días en los momentos más extraños. Ni si quiera sé 
por qué me pongo a hablar de estas cosas ahora, mi cabeza hace mucho que ha dejado de funcionar bien, creo que es lo que pasa cuando un mes se te hace más largo que un año. Ahora los días son cada vez más interminables, son minuto más minuto en los que acumulo cansancio pero luego las noches las paso casi en vela. 

Hoy ha sido un día de puta pena (no lo siento, no me importa decir tacos), las palabras me irritan más que nunca. No quiero hablar con nadie y necesito hablar con todos porque si no me siento estúpida, extraña y mal. Hoy he discutido hasta con mi sombra y no me acuerdo ni por qué, he estado a punto de tirarme por la ventana tres o cuatro veces. Pero he aprendido varias cosas. 

Mi primer descubrimiento del día es que en este mes/año he cambiado. Todavía no he descubierto si para bien o para mal, en las circunstancias en las que estamos diría que para mal, preferiría ser una niña estúpida a vivir lo que estamos viviendo, pero la verdad es que creo que he madurado (o igual no, porque las cosas que pasan por mi cabeza son de crío de 2 años y medio). No sé en qué me baso para decirlo, igual estoy más centrada y sé distinguir qué es importante y qué no, soy un poquito más responsable a pesar de seguir dejando todo todavía más para el último momento y parece que todo esto me está enseñando mucho de la vida, de cómo afrontarla, porque ya  no me va a pasar nada peor que esto. 

No sé si esto se ve desde fuera. Mi segundo descubrimiento es lo que he llamado "las personas sí y las personas no". Las personas sí son las que ven a través de ti, como si fueses trasparente, se dan cuenta de todo, de lo que has cambiado  y de lo que no, de lo que te levanta dolor de cabeza, de las palabras que tienen que usar, de lo que pueden preguntar, de lo que no... Son en su mayoría personas que no te esperas que fuesen personas sí y que te sorprenden día a día porque sientes que para ellos eres un poquito importante. Y luego están las personas no, las que no entienden lo que te pasa y no saben que decirte y por eso deciden que no te van a decir nada y creen que así lo arreglan todo... Las personas no, son personas que creías que eran personas sí, pero al final demuestran todo lo contrario. 

Adiós es una buena forma de dejar de hablar ¿no? Supongo que sí, si antes no iba acorde con el mundo, ahora parece que camino con las manos y lo mejor es que no me importa, porque he cambiado... 

...soy más "destroyer" 

viernes, 17 de mayo de 2013

¿Cuánto tiempo duran las miradas?

Yo creo que las miradas están siempre destinadas a transmitir un mensaje, cualquier tipo de mensaje y que son más cortas o más largas dependiendo de lo importante que sea. Hay miradas fugaces, seguro que esas son las que expresan los "me gustas" y miradas intensamente largas en las que la otra persona comprende a la perfección todo lo que estás pensando, todo lo que te preocupa y todo lo que te persigue. 

Hoy me he dado cuenta de algo. Tenemos una conexión, no sé explicar cómo es, pero está ahí, siempre lo va a estar. Mientras todo el mundo hablaba yo te miraba y parecíamos compartir mensajes cifrados y secretos que por más que lo intentasen, nadie entendía. Me ha gustado esa forma de comprendernos con una mirada y un gesto y me he sentido especial e importante por una vez en mucho tiempo. Y mientras hablabas también, te has empezado a reír y sin que dijeses nada yo te he entendido y los dos nos reíamos como locos desquiciados y a pesar de explicarlo, nadie pilló el chiste y nos seguíamos riendo y en ese momento comprendí que sí que somos especiales y que no importa el tiempo ni el lugar porque es algo que siempre hemos sido y siempre vamos a ser. No sé si es exagerar decir que en ese momento éramos infinitos como en las ventajas de ser un marginado. 

No sé si es cruel o insensible decir que hoy he sido feliz. Sí, porque te he visto reír, y sé que mientras ríes no piensas en las demás cosas. 

Las miradas desencadenan grandes reacciones de todo tipo, ahora espero que todo lo que surja de las miradas sea positivo, porque nos lo merecemos. 

Porque somos especiales... 

martes, 14 de mayo de 2013

Canciones que confunden el alma.

Escucho canciones que me hacen llorar. La verdad es que nunca antes me había pasado pero es que ahora todas me suenan a ti. Me suenan a pasado, a presente y a futuro, pero a ti. 
Te quiero. Te quiero y lo voy a hacer hasta el final de los tiempos, hasta que las montañas vuelvan a ser océanos y reaparezcan los dinosaurios y las personas nazcan sin ombligo. 
Te necesito. Te necesito y lo voy a hacer hasta que tenga 99 años y no me acuerde ni de mi nombre y tenga tantas arrugas que no se puedan ni contar. 

Creo que este nudo en la garganta es una mezcla entre culpabilidad y miedo. Esto del miedo es comprensible. Pero me siento culpable, y me jode poder sentirme así con razón, no me gusta tener que preocuparme por otras cosas que son menos importantes. No sé lo que me pasa, me molesta todo y no me molesta nada, si antes estaba al borde del neuroticismo ahora triplico mil veces la tasa, no me gustan los silencios pero en cambio los necesito, no me gusta que me hablen pero tampoco que me ignoren, que hagan como si no existiese y eso es algo, que no sé si con razón o no, me está pasando mucho. Odio a personas a las que también quiero y mis sentimientos se entrecruzan tanto que llego a pensar que ya no siento nada por nadie. Estoy impasible, hay momentos en los que no me importa herir, no me siento mal si lo hago. 

Me estoy volviendo loca verdad? 

Tenemos muchas cosas que hacer, tú y yo, muchas cosas que ser, muchas cosas que aplaudir. Tenemos muchas promesas, muchos viajes prometidos. Quiero que se pare el tiempo y poder hacerlo todo, desde el sueño más diminuto hasta el más imposible. 

Quiero que te levantes con ganas de comerte el mundo tal y como me hiciste prometer a mi. 

lunes, 13 de mayo de 2013

No me quiero dormir para que los días sean más largos.

Hay cosas que te dejan la cabeza completamente jodida. No sé si me he vuelto loca o si ya lo estaba. Estoy desequilibrada, majareta, chiflada. Y ya no estoy ni segura de si las mejores personas lo están. 
Me doy cuenta porque las cosas que hago son de locos, de obsesivos compulsivos, de neuróticos (sí, soy mucho más neurótica que antes). No sé por qué me molestan estas cosas tan estúpidas, no sé por qué me duele, igual es que ya me duele todo, es una estúpida opresión en el pecho, como si fuese a vomitar todos los kilómetros de aparato digestivo que tenemos. 
No quiero estar así, quiero estar bien y solo me sale estar mal, quiero respirar y solo me ahogo. 
No quiero que nada más me afecte. No quiero perderte. 
Te quiero. Te quiero aunque no lo diga. 

sábado, 11 de mayo de 2013

Maldito karma.

Me has jodido Karma, me has jodido pero bien. No sé que he hecho para que nos des por culo de esta forma.
Sabes Karma? A mi no me importa sentir que me ahogo, que estoy al borde del precipicio a todas horas, que se me congela el corazón y estalla como un cristal. A mi no me importa y eso que me estás dando golpe tras golpe, estás haciendo que falle todo lo que pensé que nunca iba a fallar. Es como si estuviese parada en mitad de una carretera llena de coches intentando que no me pasen por encima.
Pero Karma... Lo que no entiendo es por qué te cebas con él y le haces sentirse inseguro y rompes todos sus esquemas. No te imaginas Karma, lo mucho que duele ver a una de las personas que más quieres así. No es él, no es casi ni su sombra. Se me cae el mundo cada vez que se queda en silencio por una infinidad de segundos, porque sé que está pensando, sé lo que está pensando y sé lo que duele pensarlo.
No sé quien te crees que eres Karma. Venir así y joder así y dejarnos a todos como si llevasen la eternidad dándonos puñetazos en el estómago y luego por si fuera poco sigues dando más y más golpes, porque eres ambicioso Karma, no te vale, al parecer, golpear una vez, tienes que hacer una tras otra. Te diviertes verdad Karma?
Maldito Karma, te odio. Lo hago aunque me cueste caro. Pero a pesar de odiarte, voy a seguir comportándome bien a ver si por fin nos das algo bueno.
Karma... Por favor.

lunes, 6 de mayo de 2013

Días fríos, noches heladas.

No sé muy bien como me siento. Hoy si que tengo miedo, un miedo que no soy capaz de expresar de ninguna forma. Es un miedo que ahoga, de esos que parece que te acechan cada vez que apagas la luz de la habitación. Es un miedo que muerde, muerde cada mañana y cada noche y cada vez que te miro a los  ojos... 

Es irónico sentirme así después de haber estado haciendo un "libro del positivismo" como regalo del día de la madre, supongo que soy de esas personas capaces de dar consejos y no aplicárselos, supongo que me gustaría ser positiva todos los días, pero hay algunos que es completamente imposible y por mucho que intentes cambiar tu forma que pensar, no funciona. 

No sé como comportarme. No sé que decirte cuando te pasas ratos enteros en silencio. No sé que contestarte a cosas que dices. No sé cómo se reacciona a una mala contestación en estos casos. 

Quiero que te recuperes ya, nunca he sido paciente. Quiero que esto no este pasando, nunca me ha gustado la realidad en la que vivo. Quiero que esto se cure con tomar tres o cuatro sobres como los resfriados... 

Quiero que vuelvas a ser tú, quiero volver a ser yo... 

lunes, 29 de abril de 2013

18 años, 364 días y algunas horas

Los cumpleaños suelen ser momentos felices, no sé por qué si en realidad lo único que nos dicen es que nos hacemos cada vez más viejos, será algo que ha inventado el corte inglés para hacer regalos, como siempre, como en navidad y el día del padre. Pero si es cierto que recuerdo mis cumpleaños siendo feliz (salvo uno que me caí y me rompí el labio y luego parecía un monstruo de película o Carmen de Mairena) con todos mis compis de clase     comiendo generalmente comida basura y jugando al escondite o al pilla pilla o a lo que se nos ocurriera, comiendo pasteles de crema con mi familia cuando coincidía que era fiesta y preparando algo especial para comer, abriendo algún que otro regalo inesperado o leyendo una carta cursi de mi madre... 

No me acuerdo como fue mi 13 cumpleaños, ni el 14, ni el 15, supongo que como he dicho, con pasteles y algo rico de comer, pero si recuerdo el 16 y el 17 y el 18. 

Los 16 años, mis dulces 16, esos en los que según la Mtv hay que hacer una gran fiesta e invitar a todo el instituto, incluso a los que te caen mal para darles envidia, los pasé en Londres, bueno, quien dice Londres dice en una ciudad algo pequeña a dos horas de Londres, pero aún así queda mejor decir que en Londres. No le dije a nadie que era mi cumpleaños pero se enteraron y me gustó. Me gustó porque coincidió con la fiesta de despedida y había música y había gominolas (alcohol no porque íbamos con el instituto) y llevaba ropa nueva que me había comprado y había juegos para la Wii y todos me firmaron una tarjeta de cumpleaños y mis amigos me regalaron una pulsera de plata que todavía tengo, me gustó hasta ponerme roja mientras estaba en mitad de un círculo escuchando el cumpleaños feliz. Me gustó, no por sentirme importante, sí por sentirme querida (creo). Y en realidad, ahora que lo pienso, si fue algo como la Mtv porque había mucha gente de mi instituto e incluso gente que me caía mal... 

Los 17 fueron MUY distintos y eso que me hubiese gustado que fuesen iguales, supongo que soy así de infantil. Los 17, esos años en los que no eres ni menor de edad ni mayor de edad, estás completamente en el medio, una edad casi inútil. No me acuerdo por qué, pero fuimos a Madrid ese día a ver a mi hermana, no sé si porque tenía piso nuevo o por cualquier otra cosa, pero al fín y al cabo me gustó. Me gustó porque estábamos nosotros, mi padre, mi madre, mi hermana y yo (bueno y el único novio de mi hermana que me ha caído bien y ojalá que estuviesen juntos ahora...) y me gustó porque comimos una de mis comidas favoritas. Me gustó porque era el segundo año que pasaba mi cumpleaños fuera de la ciudad de todos los días, me gustó y eso que no me acuerdo qué me regalaron... 

Me pasé la mitad de mi adolescencia queriendo cumplir 18, la mitad del año que tuve 17 años queriendo cumplir 18, pero cuando llegó el momento no los quería cumplir, no me apetecía ser mayor de edad, no le busquéis explicación, no la tiene... Pero al final si que  me gustó ese día también a pesar de que hubo clase. Me gustó porque fui a cenar con mis amigos y luego fuimos a tomar un mojito, me gustó porque al día siguiente que era fiesta comimos todos en familia, me gustó y tampoco recuerdo qué me regalaron...

Este año es diferente, estoy a unas horas de cumplir 19 y creo que va a ser el peor cumpleaños de la historia. No me va a gustar. Y no me va a gustar a pesar de comer en familia y tener pasteles de crema. A pesar de saber lo que me van a regalar. No me va a gustar porque no sé como va a ser el día, no sé si lo pasaré con mis amigos, puede que no, no creo que vaya a beber mojito ni me de una vuelta por una ciudad inglesa... No me va a gustar porque por primera vez en mi vida tengo muchas cosas importantes que pedir al soplar las velas y porque sé que seguro que voy a estar intentando sacar sonrisas y al final acabaré llorando... 

Pero, quien sabe... igual resulta ser otro cumpleaños feliz porque como decía Albus Dumbledore en Harry Potter y el Prisionero de Azkaban (sí, soy así de friki) "La felicidad se puede hallar hasta en los más oscuros momentos si somos capaces de usar bien la luz" 

sábado, 27 de abril de 2013

Oda a la gente falsa.

¿Habéis visto la típica película en la que al protagonista le pasa algo muy malo y es en ese momento en el que se da cuenta de quién le apoya de verdad? 

Pues es algo tan real como la vida misma. Es triste no? 

Estoy un poquito harta de las típicas personas que te sueltan un "me tienes para lo que necesites" así, después de haber estado sin hablarte mil años y mil días y luego vuelven a desaparecer tal y como han aparecido y sí te he visto no me acuerdo, y tan tranquilos. Es esa gente que también te dicen "bueno, ya te iré preguntando" y como si no existieses más desde ese momento. 

Cuando era pequeña (llamemos pequeña a un intento de ser adolescente) siempre estaba la típica persona que hablando de los amigos que teníamos o dejábamos de tener en las redes sociales te decía "y de todos esos con cuantos puedes ir a tomar un café y contarle tus problemas?" . Ahora me doy cuenta de que no era una pregunta tan tonta como mi yo de trece años pensaba, si te paras a pensarlo y analizarlo bien solo te salen cuatro o cinco personas con las que puedes contar siempre. Pero no me quejo, no me importa, yo estoy feliz con mis cuatro o cinco personas porque siento que sí las tengo, no es una realidad paralela, están aquí, para hacerme reír, olvidar y para desahogarme sin pedir nada a cambio.

Hay otra cosa que no soporto de la gente, no sé que manía tienen de comportarse como radio patio, al final todo resulta ser como cuando de pequeños jugábamos al teléfono estropeado, desde el primero que lo cuenta hasta el último que lo recibe ha cambiado muchísimo la película, es otra completamente diferente. No me gusta que se vayan comentando cosas que no son ciertas y no me gusta tampoco que la gente no tenga la capacidad de venir a preguntarme las cosas antes de difundir lo que han oído y que es una mentira. No me gusta que se crean que son médicos y lo saben todo de cada una de las enfermedades porque no lo son y no lo saben... Pero supongo que el boca a boca es algo que no puedo parar ni aunque subiese a pedirle a Zeus que lanzase un rayo. 

Nunca me ha gustado la gente falsa, la ente que crees que es tu amiga y al final te das cuenta de que no, la gente que no es para nada tu amiga y son tan caraduras de pretender que sí, la gente que actúa por un simple corre ve y dile a tus espaldas... 

A vosotros, los falsos, gracias, hasta mañana y yo no estaré para lo que necesitéis. 

jueves, 25 de abril de 2013

Sin preguntas. Sin respuestas, sobre todo sin respuestas.

Los momentos de ansiedad llegan de la nada, te crees que estás bien y terminas teniendo un nudo en la garganta más grande que el Everest, más indestructible que el espíritu inmortal de un soñador, te crees que estás bien y ves el mundo tan borroso como un día de niebla o cuando llevas las gafas empañadas. 

Hoy estoy cansada, cansada de aparentar que estoy bien, cansada de poner una sonrisa a todo el mundo, cansada de escribir que estoy bien cada vez que me preguntan. Hoy detrás de cada bien se esconde un gran mal, un mal en mayúsculas. 

Supongo que las primeras veces en todo causan incertidumbre, así estamos ahora, sin saber que es lo que va a pasar, todo esto se ha convertido en un bucle en el que no hacemos nada más que esperar, nos sentamos, por lo menos nos sentamos juntos, y esperamos juntos, pero eso no quiere decir que la espera sea menos larga porque al fin y al cabo todos hacemos lo mismo, aparentamos que estamos bien cuando por dentro estamos hechos añicos. 

A veces tengo la sensación de que ya no sé coordinar las palabras, no sé como se forman las frases, solo deslizo los dedos por el teclado escribiendo lo primero que se me viene a la cabeza y aunque suena fácil, no lo es, no lo es porque ahora mi cabeza está llena de tantas cosas que da esta miedo estar aquí dentro, necesito vacaciones de mi propio pensamiento, ojalá tuviese un interruptor para apagarme. 

Me acabo de dar cuenta de que tengo nauseas y las tengo porque tú las tienes, es una sensación tan incomprensiblemente parecida al "si tú saltas, yo salto" de Titanic, pero menos bonito y todavía mucho menos positivo, ves, si ya no sé lo que digo. No tiene sentido. No me importa. Ojalá pudiese quitarte lo que tienes y tenerlo yo, no me daría tanto miedo, lo prometo. 

No sé si podré dormir hoy. No sé si quiero dormir hoy, es tiempo perdido. 

Los minutos pasan y cada vez estoy peor aunque digo que no.


domingo, 21 de abril de 2013

Aunque el frío queme, aunque el miedo muerda.


No sé cómo hemos llegado aquí, los últimos días han sido difíciles, de esos típicos días en los que esperas que te den malas malísimas noticias y al final te dan una menos mala y sientes que te han hecho el mejor regalo del mundo.

Tampoco sé cómo terminé siendo optimista y sintiéndome feliz, pero ahora estamos aquí, en un salón que parece hacerse más pequeño cuanto menos luz hay y miro como te quedas medio dormido en el sofá, es de esas veces que estás tan tan tan triste que solo te sale dormir. Y sé que te duele porque tienes el ceño fruncido como si estuvieses teniendo pesadillas y nos coges de la mano y es como si fuese pequeña otra vez, como cuando me dabas el dedo gordo y yo lo cogía y lo acariciaba con el mío una y otra vez para quedarme dormida. Y de la nada siento como mis ojos se convierten en balsas de agua salada y pestañeo fuerte deseando que las lágrimas se evaporen, pero no lo hacen y mientras miro a mi madre sé que a ella le pasa lo mismo, a veces me sorprendo de lo mucho que nos parecemos. En la tele ponen últimatum a la tierra, nadie le está haciendo caso, tampoco pasa nada, ya la he visto, pero llega la escena en la que el niño llora por su padre y de pronto me encuentro a mí misma llorando como una magdalena…

Estoy nerviosa, tanto que estoy insoportable, irascible y no aguanto ni a mi sombra. Me apetece gritarle al mundo por qué es tan injusto con nosotros, por qué está tan mal hecho, por qué carece de sentido…

Estoy nerviosa y me doy cuenta de que no me importa nada más, que ahora mi vida gira en torno a ti mucho más que antes, que ahora hablo de ti mucho más que antes, que no me importan ni pilotos de motos de 20 años ni teorías de psicólogos sociales que se llaman Aronson. Es como si no existiese nada más en el mundo, siento cosas que no me importan, tengo frío y no me importa, tengo hambre y no me importa…

Estoy nerviosa y sé que vosotros también, sé que todos también, que mañana van a ser horas larguísimas y llamadas constantes, que va a haber noticias nuevas, seguramente no buenas, pero sí necesarias. Sé que pase lo que pase no voy a olvidar un día como mañana, que no vamos a olvidarlo…

Estoy nerviosa y ya hasta escribo mal, bueno, eso si alguna vez lo he hecho bien y me entran ganas de borrarlo todo, pero no me quedaría tranquila porque sería como tragarme otra vez las palabras que me queman la garganta…

Estoy nerviosa, pero te quiero, hoy, ayer y mañana y juntos sobrevivimos hoy, ayer y mañana. 

martes, 16 de abril de 2013

La cabeza es redonda para que el pensamiento pueda cambiar de dirección.


Una de las inevitables consecuencias de meterse en la cama con la cabeza completamente rota por tanto pensar es despertarse todavía peor. No sé de dónde he sacado las fuerzas para levantarme esta mañana, solo podía pensar en las palabras de Albert Espinosa: “desde pequeño he pensado que dormir te aparta del mundo, te hace inmune a sus ataques. La gente solo puede atacar a los despiertos, a los que están con los ojos abiertos”. Me encontraba peor que cuando tienes la resaca más grande del mundo.

No sé cómo poco a poco el día me ha ido cambiando, puede ser que sea verdad que la universidad ayuda, que esta carrera de locos ayude, que la gente que está en la universidad ayude, que el whatsapp ayude, incluso que el triviados ayude…  

Quizá fue entrar en casa derrotada y ver cómo me sonreías desde el sofá y sentarme a comer a tu lado para contarte los mil detalles de mi día como siempre he hecho, como cuando íbamos desde el instituto a casa y te aburría con tanta historia y me enfadaba porque me dejabas de escuchar y tú te enfadabas más porque no te dejaba conducir tranquilo y al final terminaba convenciéndote para poner música y escuchábamos el flamenquito que tienes en el coche y nos poníamos a cantar los dos al unísono, cómo me gustaría volver a esos días… Quizá fue la ilusión que me hizo que te terminases comiendo la mitad de mi comida porque comer siempre es buena señal. Quizá fue también que hoy haya sido el primer día que te veo salir a la calle a dar un paseo y para mí eso significa que estás un poquito mejor de ánimo que ayer, supongo que también tienes cambios repentinos como yo. Y ahora me pongo a recordar la de paseos que hemos dado y lo mucho que nos crispa tanto a mamá como a mí que en vez de posar ligeramente el brazo sobre nuestros hombros lo apoyases con fuerza, como si nos fueses a hacer encoger todavía más. Quizá fue ver como colgabas el teléfono para rechazar algo que te apetecía un montón y yo pensaba que estarías triste y por eso no quise hablarte, pero en cambio viniste a contarme cosas relacionadas con tus compañeros de carrera y la federación de esquí y yo me reí contigo y fuimos felices al menos 5 minutos más.

Me gusta como el día puede cambiar así de rápido. Bueno, rectifico. Me gusta como el día puede cambiar para bien así de rápido. De la nada te sientes feliz justo cuando pensaste que no ibas a serlo nunca, obviamente no es la felicidad que piensa la mayor parte de la gente, esa felicidad de tener el mismo dinero que el tío de Zara, estar saliendo con Leonardo Dicaprio y tener el mismo cuerpo que las modelos de Victoria Secret, yo me acabo de dar cuenta de que para mí la felicidad es lo que reside en las pequeñas cosas (por mucho que suene a anuncio de coca cola), en una mirada y una sonrisa en el momento en el que lo necesitas, en sentir que el mundo es menos Mordor que ayer tanto para ti como para las personas a las que quieres y también lo pasan mal, felicidad es ver que tu madre no tiene los ojos rojos hoy y que tu hermana no tiene la voz gangosa al teléfono.
Estoy justo en el mismo sitio que ayer y siento que soy una persona diferente a la que era ayer, esto no quiere decir que mañana no vuelva a retroceder porque nadie ha dicho que yo no sea bipolar  ni que todos los días vayan a ser iguales.

Estoy aquí y tengo ganas de decir a la gente que está conmigo que la quiero aunque no lo diga a la cara, a esa gente que es capaz de preguntar un qué tal todos los días por whatsapp sin miedo a que pueda contestar hecha un mar de lágrimas y no callarme hasta mañana por la mañana, a esa gente que también tiene sus problemas pero es capaz de escuchar los de los demás, a esa gente que me hace reír día tras día en la universidad o en el autobús o de camino a casa…

Os regalo silencio porque alguien me enseñó que es uno de los mejores regalos que puedes hacer cuando estás mal.

lunes, 15 de abril de 2013

La vida es una hija de puta


Es gracioso entrar en twitter y ver que la gente te ha retuiteado “la vida es una hija de puta”. Sí, no suena gracioso, es una frase jodida de decir porque si la dices es que la vida te ha dado razones para hacerlo, pero para mí si es gracioso porque toda la gente que lo ha retuiteado no creo que tenga un problema ni la mitad de gordo que tengo yo ahora mismo y si me equivoco, lo siento.

Ahora mismo no sé qué siento, no sé qué decir, no sé qué pensar. Tengo miedo, por supuesto que lo tengo, no soy de piedra por mucho que no sea de las que dicen siempre “te quiero”. Me apetece meterme debajo del edredón y no salir, poco importa ya la claustrofobia. Lloraría hasta que me quedase sin lágrimas y me daría igual porque lloraría sangre hasta que me quedase también sin ella. Ahora mismo daría mi vida al diablo con tal de no perderte, no solo daría mi vida, le debería mil vidas al diablo con tal de no perderte, con tal de no levantarme un día y que no me digas “purruquiqui” o alguna palabra de las que te inventas y no tienen sentido, con tal de oír cómo te metes con mis pantalones de colorines pero después me dices que me quedan bien… Sé que me duele todo, me pesan las piernas, tengo los músculos atrofiados, dormidos, inamovibles (siempre he querido usar esta palabra), es como respirar sin pulmones, es tener ganas de gritar y que no te salga ni un triste susurro.

No voy a negar que me gusta que la gente me apoye o intente hacerlo o quiera estar ahí para mí, pero es difícil, difícil y chungo escuchar cómo te dicen todo el rato que seas fuerte, que no lo pienses y que todo va a salir bien cuando sabes que no, que nada pinta bien, y  que no tienes ni puta idea de lo que significa ser fuerte. Una amiga de mi hermana dice que ser fuerte es hacer cosas que no te apetece hacer y es verdad, no han pasado muchos días pero ya me he dado cuenta, ser fuerte es salir de la cama cuando no tienes ganas, ducharte cuando menos ganas tienes, reír cuando solo quieres llorar, estudiar cuando solo quieres abandonar la carrera y quedarte en casa todo el día. Eso es ser fuerte, intentar estar normal cuando vas jodido.

Me pongo a pensar en todo lo que significas para mí, en cómo eres la persona con la que más horas paso al día, siempre, desde pequeña, igual ahora menos, pero son cosas que no se olvidan. En todas las semanas en las que estábamos rodeados de nieve, en todas las conversaciones sobre deporte que siempre terminabas con la frase “ojalá te supieses así de bien las cosas de clase” pero en el fondo había orgullo tras tus palabras, en todas las cosas que tenemos pendientes, en la última promesa “cuando me ponga bien del estómago nos vamos a ver el baloncesto a Madrid”, en los planes futuros, en las discusiones pendientes…

Quiero llorar y no me gusta y todo se amontona en un lugar entre el estómago y el esófago y parecen ganas de vomitar pero no lo son, es lo que las madres y abuelas llaman “angustia” y que ahora, 19 años después logro comprender.

Y estoy aquí, en mi habitación, sentada delante de un fondo amarillo para emular el mundo amarillo porque es lo más cerca que tengo sobre el cáncer y me doy cuenta de varias cosas, una de ellas que hace dos años cuando me leí el libro por primera vez no me podía ni imaginar que esto iba a pasar, que iba a pasar por algo así, que la vida iba a ser tan puta con nosotros y también que es verdad todo lo que dicen sobre los libros, depende mucho el momento en el que te lo lees en las cosas que entiendes, la primera vez que lo leí me fijé mucho más en las cosas de la vida que cuando habla de cáncer y ahora que estoy casi metida de lleno, no puedo dejar de encontrarme la dichosa palabra entre frase y frase, pero supongo que esto también me viene bien y como he aprendido en clase, no hay que caer en la negación de una enfermedad porque luego se pasa peor.

Sigo en mi habitación y mi móvil no deja de vibrar, wachap tras wachap, repetir y repetir lo mismo una y otra vez y darte cuenta de lo malo que es el boca a boca porque en realidad nadie sabe la historia real. Y el móvil de mi madre suena y me gusta porque sé que también tiene gente que la apoya, pero duele, porque sé también que odia repetir exactamente igual que yo. Y el móvil de mi padre suena y es al que más le cuesta contar y me gusta oírle hablar con la gente porque es cuando más fuerte le veo, de cara al exterior y me gusta también por la mucha gente que tiene alrededor. Y el teléfono de casa suena y en realidad es siempre la misma historia y duele y nunca va a dejar de hacerlo sea lo que sea que nos digan el viernes.

Y mi cabeza está en todas partes menos en mi habitación, está en ti, en la palabra familia que ahora más que nunca se hace fuerte, en el futuro que es cada vez más incierto (ahora empiezo a comprender la palabra “incertidumbre” de la que tanto hablamos en clase), en el pasado al que tantas ganas tengo de volver. Y repito las palabras que llevo escuchando toda la semana “tienes que ser fuerte, piensa en otra cosa, todo va a salir bien” y sigo sin comprenderlas, pero no me importa, porque ya no me importa nada, las cosas que antes parecían un drama ya no lo son, incluso me da rabia haber llorado por aquellas estupideces que no tienen nada que ver con lo que es ahora.

Y quiero ser fuerte, pensar en otra cosa y que todo salga bien…