Hoy estoy cansada, cansada de aparentar que estoy bien, cansada de poner una sonrisa a todo el mundo, cansada de escribir que estoy bien cada vez que me preguntan. Hoy detrás de cada bien se esconde un gran mal, un mal en mayúsculas.
Supongo que las primeras veces en todo causan incertidumbre, así estamos ahora, sin saber que es lo que va a pasar, todo esto se ha convertido en un bucle en el que no hacemos nada más que esperar, nos sentamos, por lo menos nos sentamos juntos, y esperamos juntos, pero eso no quiere decir que la espera sea menos larga porque al fin y al cabo todos hacemos lo mismo, aparentamos que estamos bien cuando por dentro estamos hechos añicos.
A veces tengo la sensación de que ya no sé coordinar las palabras, no sé como se forman las frases, solo deslizo los dedos por el teclado escribiendo lo primero que se me viene a la cabeza y aunque suena fácil, no lo es, no lo es porque ahora mi cabeza está llena de tantas cosas que da esta miedo estar aquí dentro, necesito vacaciones de mi propio pensamiento, ojalá tuviese un interruptor para apagarme.
Me acabo de dar cuenta de que tengo nauseas y las tengo porque tú las tienes, es una sensación tan incomprensiblemente parecida al "si tú saltas, yo salto" de Titanic, pero menos bonito y todavía mucho menos positivo, ves, si ya no sé lo que digo. No tiene sentido. No me importa. Ojalá pudiese quitarte lo que tienes y tenerlo yo, no me daría tanto miedo, lo prometo.
No sé si podré dormir hoy. No sé si quiero dormir hoy, es tiempo perdido.
Los minutos pasan y cada vez estoy peor aunque digo que no.
No hay comentarios:
Publicar un comentario