Es increíble como una conversación con alguien que no te conoce casi de nada puede cambiarte la forma de pensar por completo. Envidio muchísimo a todas aquellas personas que saben exactamente cómo utilizar las palabras, en el momento justo, cuando más las necesitas y parece que ni siquiera se lo proponen, que les sale solo, que no piensan lo que dicen, pero aciertan de lleno.
Hoy he llorado y hace mucho que no lo hacía de verdad, y el nudo de la garganta se ha ido deshaciendo poco a poco, como los copos de nieve cuando entran en contacto con la piel. Igual es verdad eso que dicen las madres que llorar siempre es bueno. Es la primera vez que lloro delante de un "semi - desconocido" y no me ha importado y me he sentido hasta bien, capaz de quitarme la coraza y expresar con todas las letras todo lo que me da miedo. Creo que es más fácil llorar si sabes que la persona que te ve no te va a juzgar, ni una pizca, y que te entiende de verdad, desde la primera frase hasta la última, desde la primera lágrima, hasta la última.
Y después de llorar he sonreído y hace mucho que no lo hacía de verdad y he empezado a cambiar mi punto de vista sobre todas las cosas y a sentirme mejor conmigo misma y a borrar la culpabilidad que habitaba en mí, aunque todavía no sé si del todo.
Me he pasado toda la tarde eufórica, con esa sensación en el estómago de que hoy todo sale bien y es como cuando quieres gritar en una biblioteca o te montas una y otra vez en una montaña rusa, y hace mucho que no me sentía así, ya casi no lo recordaba. Y he hecho mil y una bromas, como las hacía antes a todas horas, y os he visto reír y me he sentido mejor que nunca, porque ahora las más pequeñas cosas me completan.
He visto/leído/oído cosas feas también, pero no me han importado, hoy no, hoy soy tan alta como un rascacielos, parece que rozo las nubes con la punta de los dedos y por eso no existe nada que hoy pueda derrumbarme, hoy soy tan fuerte como un diamante.
Y ahora recuerdo lo mejor que me han dicho en todo el día y me siento como a una niña cuando le dan un caramelo y río, lloro y me siento eufórica a la vez. Y me gusta. Y lo único que me sale es dar las gracias.
- Tengo miedo al estar siendo tan fuerte, luego hundirme
- No te vas a hundir, esto te va a hacer mejor. Ya te está haciendo mejor.
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