lunes, 27 de mayo de 2013

Mentes atrofiadas, corazones acelerados.

Yo creo que todas las personas tienen un héroe. Esos héroes pueden ser superheroes o superheroinas, depende de la preferencia de cada uno, Batman, el Capitán América, La mujer maravilla... cualquier persona con un traje de colorines que pueda volar, tenga superfuerza o se cuelgue de los edificios con telarañas. Pueden ser ídolos a los que confundimos con héroes, personas que admiramos por su filosofía o por las letras que escriben, incluso por los records que baten, un John Lennon o una Marlene Ottey. 

Mi superheroe eres tú, supongo que siempre lo había sabido, pero hoy he sido más consciente de ello. Eres mi héroe, lo eres porque eres más fuerte de lo que yo pensaba, estás jugando todas tus cartas, incluso las que no tienes, estás sacándote los ases de la manga, rompiendo esquemas y haciéndote notar, como haces siempre, en cada cosa, estás destinado a seguir adelante, porque no te has rendido nunca. Por eso eres mi héroe, por eso hablo de ti a todas horas y sonrío siempre que te veo. 

No importa el tiempo que pase porque siempre va a ser así, aunque inventen cuatrocientos cincuenta y dos supermanes nuevos que tengan visión de rayos X y una capa de invisibilidad. Nunca vas a dejar de ser mi superheroe y si tu no puedes, ya salvaré el mundo yo por ti. 

Si tu eres Batman, yo soy Robin... 

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