El otro día oí que soñar despierta es bueno. No sé si por movidas de la imaginación. Algo así. Yo antes soñaba muchísimo despierta, no hacía falta ni que me quedase mirando a un punto fijo, era por ejemplo, ponerme una canción y ya estaba fantaseando, me adentraba en otro mundo en el que todo era mejor y las cosas eran más fáciles.
Ahora ya no sueño despierta. Los sueños ya no son sueños. Ahora tengo pesadillas despierta. Son pesadillas que dan miedo, mucho, demasiado, son pesadillas que nacen en la cabeza y viven en el estómago, haciendo presión, quemando cada espacio.
Lo peor de mis pesadillas despierta es que probablemente, al contrario de los sueños, se harán realidad.
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