jueves, 27 de junio de 2013

Me he perdido.

Es como si se hubiese parado el tiempo y solo escucho los latidos de mi corazón, cada vez más alto, cada vez más rápido, cada vez más irregulares. El mundo está girando y yo no giro con él, estoy aquí, parada, mirando como todos giran, como todos siguen con sus vidas y yo me pregunto que estoy haciendo, qué me está pasando. Quiero que el mundo se pare porque yo no soy capaz de girar. En cada bien escondo un mal, es esa sensación de gritar y no ser escuchado, como en esos sueños en los que corres detrás de alguien y nunca lo alcanzas. Y las lágrimas cada vez son más y la ducha ya no tapa su ruido y la cama ya no esconde su rastro. Mi mundo se está derrumbando y haría lo que fuera para volver atrás, para construirlo otra vez tal y como era. Me siento sola en medio de la gente, ya nada me llena, ya nada me importa ni me sorprende ni me da una pizca de felicidad. Parece que no me doy cuenta que la gente no piensa como yo, no actúa como yo, no se dan cuenta de que estoy mal si no lo digo. Igual aquellos que creía que me conocían no lo hacen, no lo hacen para nada. Y eso es lo que más duele. 

Y te quiero aquí conmigo, porque sabrías que decirme, que hacer para que dejase de llorar, pero eso es un imposible que no va a llegar nunca. Ahora traspaso la pantalla siempre que hay deporte, ya no es lo mismo, ya casi ni me gusta. Y las canciones hacen eco y no soy capaz de escucharlas enteras, siempre me acabo perdiendo en mi misma. Y las fotos se vuelven borrosas y los silencios más nítidos. No ha pasado ni un mes y todavía al oír el garaje me da la sensación de que vas a aparecer por la puerta de casa, incluso me parece escuchar tus llaves y sería capaz de ver minuto tras minuto todas tus fotos y escuchar las grabaciones de voz que un día me mandaste, para que no se me olvide tu voz y no se me olvide tu risa. A lo largo del día escucho tantas cosas que me gustaría contarte, hay tanto que podría preguntarte... 

Me duele el corazón, lo tengo roto. No me reconozco en el espejo, estoy vacía, no tengo ni aire dentro, no me hace falta ni respirar, no tengo hambre, pero siento que voy a vomitar a todas horas, no tengo sueño, no duermo, no quiero dormir, pero estoy cansada. No somos nadie. Me da tanto asco la vida que no soporto el sol ni el aire, ni el calor, ni la gente que se ríe, ni los que lloran por nada. 

No me soporto a mi misma... 


domingo, 2 de junio de 2013

El orden del desorden.

Me gustaría ser capaz de decir todo lo que quiero decir de forma ordenada y coherente, pero las palabras ahora son más mudas que antes, hay más caos en mi cabeza y más lágrimas silenciosas en mi estómago. 

Esto es algo que tenía que pasar y no me siento culpable por decir que quería que pasase ya, no hubiésemos aguantado ninguno otros mil meses más así, sin poder hacer nada más que prolongar. Pero es imposible no acordarme de cómo era todo antes de esto. Y te echo de menos papá. 

Te echo de menos porque no solo eras mi padre, ni mi profesor del instituto. Llegaste a ser mi amigo y mi enemigo a la vez, mi compañero de sofá siempre que había algún deporte, siempre discutiendo, como el perro y el gato, pero enfados de nada más que 5 minutos, luego todo volvía  a la normalidad y seguíamos hablando de los fichajes del próximo año del Barcelona. Te echo de menos porque recuerdo los planes que hacíamos, cómo yo soñaba despierta y te lo contaba y sonreías, todavía no sé muy bien si era orgullo o te reías de mí, "ahí voy a trabajar yo" "cuando trabaje en el COE te traeré ropa fea de esa" "te llevaré a Aspen". Te echo de menos porque hay cosas que no sé a quién contárselas, porque eran las típicas que te contaba a ti y como una tonta pienso "ay...voy a contárselo a papá" y luego se me borra la sonrisa y me doy cuenta de que no puedo, ya no. Te echo de menos porque llenabas todo, te expandías como el universo, de forma constante y eras incapaz de estar callado y quieto durante más de 5 minutos y si alguna vez no se podía salir de casa, porque llovía por ejemplo, ya estabas llamándome cuando te aburrías solo para contarme una estupidez que no tenía nada de importancia, porque no soportabas estar solo. Te echo de menos porque ahora me acuerdo de las cosas que me dijiste y me hacen derramar lágrimas de felicidad y es que sabías dar los mejores consejos o al menos a mí me lo parecía, me acuerdo de las pistas que bajamos juntos, "tú delante" decías y al final siempre me adelantabas en los últimos 20 metros, de lo imposible que era ir de compras contigo, de los viajes en coche hacia el instituto, de la canción que siempre escuchábamos para volver a casa... 

Me siento orgullosa de ser tu hija, de que tanta gente haya ido a decirte adiós porque eso quiere decir que para todos eres tan importante como para nosotras, de las palabras que te dedican los que te conocen, de lo enorme persona que eras. Orgullosa de que hayas sido tan fuerte hasta el final, un héroe hasta el final... Estoy orgullosa y feliz, de la despedida que te hemos dado, de haber sido lo suficientemente valiente como para hablar delante de todos y guardar el llanto para luego, te habría encantado oírlo todo, a ti  que te gustaba ser el mejor en todo, con una despedida tan original... 

Te echo de menos papá. Y esto no se me va a pasar, porque quiero recordarte todos los días de mi vida, quiero oler tu colonia todos los días de mi vida y ver la hora en tu reloj todos los días de mi vida. 

Te quiero papá. Y por ti, voy a seguir, a jugar hasta el final, a llegar a lo más alto. Voy a ser como tú. 

Gracias papá, por enseñarme tanto de la vida. 

miércoles, 29 de mayo de 2013

No duermo. No quiero.

El otro día oí que soñar despierta es bueno. No sé si por movidas de la imaginación. Algo así. Yo antes soñaba muchísimo despierta, no hacía falta ni que me quedase mirando a un punto fijo, era por ejemplo, ponerme una canción y ya estaba fantaseando, me adentraba en otro mundo en el que todo era mejor y las cosas eran más fáciles. 
Ahora ya no sueño despierta. Los sueños ya no son sueños. Ahora tengo pesadillas despierta. Son pesadillas que dan miedo, mucho, demasiado, son pesadillas que nacen en la cabeza y viven en el estómago, haciendo presión, quemando cada espacio. 

Lo peor de mis pesadillas despierta es que probablemente, al contrario de los sueños, se harán realidad. 

lunes, 27 de mayo de 2013

Mentes atrofiadas, corazones acelerados.

Yo creo que todas las personas tienen un héroe. Esos héroes pueden ser superheroes o superheroinas, depende de la preferencia de cada uno, Batman, el Capitán América, La mujer maravilla... cualquier persona con un traje de colorines que pueda volar, tenga superfuerza o se cuelgue de los edificios con telarañas. Pueden ser ídolos a los que confundimos con héroes, personas que admiramos por su filosofía o por las letras que escriben, incluso por los records que baten, un John Lennon o una Marlene Ottey. 

Mi superheroe eres tú, supongo que siempre lo había sabido, pero hoy he sido más consciente de ello. Eres mi héroe, lo eres porque eres más fuerte de lo que yo pensaba, estás jugando todas tus cartas, incluso las que no tienes, estás sacándote los ases de la manga, rompiendo esquemas y haciéndote notar, como haces siempre, en cada cosa, estás destinado a seguir adelante, porque no te has rendido nunca. Por eso eres mi héroe, por eso hablo de ti a todas horas y sonrío siempre que te veo. 

No importa el tiempo que pase porque siempre va a ser así, aunque inventen cuatrocientos cincuenta y dos supermanes nuevos que tengan visión de rayos X y una capa de invisibilidad. Nunca vas a dejar de ser mi superheroe y si tu no puedes, ya salvaré el mundo yo por ti. 

Si tu eres Batman, yo soy Robin... 

jueves, 23 de mayo de 2013

El mundo me da tregua hoy.

Es increíble como una conversación con alguien que no te conoce casi de nada puede cambiarte la forma de pensar por completo. Envidio muchísimo a todas aquellas personas  que saben exactamente cómo utilizar las palabras, en el momento justo, cuando más las necesitas y parece que ni siquiera se lo proponen, que les sale solo, que no piensan lo que dicen, pero aciertan de lleno. 

Hoy he llorado y hace mucho que no lo hacía de verdad, y el nudo de la garganta se ha ido deshaciendo poco a poco, como los copos de nieve cuando entran en contacto con la piel. Igual es verdad eso que dicen las madres que llorar siempre es bueno. Es la primera vez que lloro delante de un "semi - desconocido" y no me ha importado y me he sentido hasta bien, capaz de quitarme la coraza y expresar con todas las letras todo lo que me da miedo. Creo que es más fácil llorar si sabes que la persona que te ve no te va a juzgar, ni una pizca, y que te entiende de verdad, desde la primera frase hasta la última, desde la primera lágrima, hasta la última. 

Y después de llorar he sonreído y hace mucho que no lo hacía de verdad y he empezado a cambiar mi punto de vista sobre todas las cosas y a sentirme mejor conmigo misma y a borrar la culpabilidad que habitaba en mí, aunque todavía no sé si del todo. 

Me he pasado toda la tarde eufórica, con esa sensación en el estómago de que hoy todo sale  bien y es como cuando quieres gritar en una biblioteca o te montas una y otra vez en una montaña rusa, y hace mucho que no me sentía así, ya casi no lo recordaba. Y he hecho mil y una bromas, como las hacía antes a todas horas, y os he visto reír y me he sentido mejor que nunca, porque ahora las más pequeñas cosas me completan. 

He visto/leído/oído cosas feas también, pero no me han importado, hoy no, hoy soy tan alta como un rascacielos, parece que rozo las nubes con la punta de los dedos y por eso no existe nada que hoy pueda derrumbarme, hoy soy tan fuerte como un diamante. 

Y ahora recuerdo lo mejor que me han dicho en todo el día y me siento como a una niña cuando le dan un caramelo y río, lloro y me siento eufórica a la vez. Y me gusta. Y lo único que me sale es dar las gracias. 

- Tengo miedo al estar siendo tan fuerte, luego hundirme 
- No te vas a hundir, esto te va a hacer mejor. Ya te está haciendo mejor.  

lunes, 20 de mayo de 2013

All in en la vida.

Decidme que la vida no es como una partida de poker. Si no arriesgas no ganas. Puedes arriesgar todo lo que tienes y quedarte sin nada o puede que te salga bien y acabes con el doble... También están aquellas personas que hacen trampas y consiguen lo que quieren, pero al final es un efecto boomerang y se vuelve todo en su contra. 
La vida es igual, nos dedicamos a buscar la felicidad y para ello, es otra vez lo mismo, si no arriesgas no ganas, no te sirve de nada quedarte quieto, hay que moverse, poner todo el empeño del mundo en ganar porque si das las cosas por perdidas está claro que las vas a perder. En la vida no puedes hacer trampas, si las haces no creo que se pueda llegar a ser feliz nunca, ni siquiera la persona más cruel del mundo, eso se ve en las películas, siempre hay algo que le persigue y no le deja ser feliz. 

Este all in en la vida me está agotando día tras día. Creo que he llegado a la conclusión de que es porque estoy haciendo all in por mí y all in por tí. Me agota tener que sonreír día tras día, reírme de cosas imbéciles que la mayoría no tienen gracia, hablar de temas que antes nos interesaban y ahora nos dan casi igual, ir a clases absurdas en las que no hago nada todos los días y pretender que todo me va bien. Todo lo hago por ti  porque quiero que consigas tu felicidad, porque quiero conseguir mi felicidad y que tu la veas, aunque luego se desmorone toda, pero quiero estar feliz a tu lado, por eso no me importa estar agotada, no me importa que se me acabe la energía y caminar como un auténtico zombie cuando tú no estás. No me importa porque te quiero. 

No sé como va a acabar porque me está pareciendo la partida de poker más larga de toda la historia, pero estoy arriesgando y nadie nos ha dicho que no podamos ganar, así que por favor, no te rindas, no cedas. 

Sigue jugando porque lo imposible solo tarda un poco más...

domingo, 19 de mayo de 2013

He cambiado...

Hola es una buena forma para empezar a hablar ¿no? Supongo que sí, nunca he tenido muy claro como hay que hacer todas las cosas, me gusta ir a contracorriente y lo suelo hacer demasiado, me doy cuenta todos los días en los momentos más extraños. Ni si quiera sé 
por qué me pongo a hablar de estas cosas ahora, mi cabeza hace mucho que ha dejado de funcionar bien, creo que es lo que pasa cuando un mes se te hace más largo que un año. Ahora los días son cada vez más interminables, son minuto más minuto en los que acumulo cansancio pero luego las noches las paso casi en vela. 

Hoy ha sido un día de puta pena (no lo siento, no me importa decir tacos), las palabras me irritan más que nunca. No quiero hablar con nadie y necesito hablar con todos porque si no me siento estúpida, extraña y mal. Hoy he discutido hasta con mi sombra y no me acuerdo ni por qué, he estado a punto de tirarme por la ventana tres o cuatro veces. Pero he aprendido varias cosas. 

Mi primer descubrimiento del día es que en este mes/año he cambiado. Todavía no he descubierto si para bien o para mal, en las circunstancias en las que estamos diría que para mal, preferiría ser una niña estúpida a vivir lo que estamos viviendo, pero la verdad es que creo que he madurado (o igual no, porque las cosas que pasan por mi cabeza son de crío de 2 años y medio). No sé en qué me baso para decirlo, igual estoy más centrada y sé distinguir qué es importante y qué no, soy un poquito más responsable a pesar de seguir dejando todo todavía más para el último momento y parece que todo esto me está enseñando mucho de la vida, de cómo afrontarla, porque ya  no me va a pasar nada peor que esto. 

No sé si esto se ve desde fuera. Mi segundo descubrimiento es lo que he llamado "las personas sí y las personas no". Las personas sí son las que ven a través de ti, como si fueses trasparente, se dan cuenta de todo, de lo que has cambiado  y de lo que no, de lo que te levanta dolor de cabeza, de las palabras que tienen que usar, de lo que pueden preguntar, de lo que no... Son en su mayoría personas que no te esperas que fuesen personas sí y que te sorprenden día a día porque sientes que para ellos eres un poquito importante. Y luego están las personas no, las que no entienden lo que te pasa y no saben que decirte y por eso deciden que no te van a decir nada y creen que así lo arreglan todo... Las personas no, son personas que creías que eran personas sí, pero al final demuestran todo lo contrario. 

Adiós es una buena forma de dejar de hablar ¿no? Supongo que sí, si antes no iba acorde con el mundo, ahora parece que camino con las manos y lo mejor es que no me importa, porque he cambiado... 

...soy más "destroyer"